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Cuando siento, vuelo y sueño soy ELLA.
"La Guerrera de La Luz"
y mis palabras como mis escritos toman vida para dejar huellas profundas en la tuya, huellas que no dañan ni lastiman porque son buenas, entro descalza a tu Alma y te pido que lo hagas en la mía.

"Descálzate para entrar en mi Alma, puedes dañarme y NO quiero"

Sueño, solo sueño ...

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El Día que él murió y yo lo vi . ( Una historia verídica).


Sé que me prometí no volver a escribir por un tiempo. Ya me había hecho esa misma promesa cuando distintas situaciones de la vida me dijeron “no”.

¡Qué mentira! Creo que todo escritor - o pseudoescritora como yo - nos hemos prometido lo mismo una y otra vez. ¿Quién no se dijo alguna vez “ya no escribiré más”? ¡Mentira!

Tengo varios amigos a los que les pasa lo mismo. ¿Por qué? No lo sé.

Parece que cada tanto nos viene ese “plín” del que habla uno de ellos, cuando sabemos que no va más, que es “hasta acá”, que se terminó… Hasta que el próximo “plín” vuelva - diría él (cosas de loco, porque él es así, y lo quiero porque es así y tiene razón).

Y el “plín” volvió un instante para quedarse un buen rato en mí.

Salto presurosa de mi cama donde hacía apenas unos minutos me había instalado con mi mejor look y diversas comodidades para disfrutar de una hermosa película hasta que el sueño me venciera. Había tenido una larga noche de trabajo de las que jamás me agotan porque amo lo que hago.

Todo en mí es una ceremonia. Todo tiene que tener su clima y todo, hasta lo más pequeño, debe ser realizado con amor. Es la única manera de que las cosas funcionen: con amor. Debe ser porque valoro cada detalle, cada instante de mi vida, como si fuese hoy cuando se termina mi tiempo.

Preparo mi clima ceremoniosamente. Bandeja, equipo de mate, vainillas que me gustan y mucho, cenicero, encendedor, puchos… y me dirijo a mi rinconcito de paz, fuente de inspiración donde redondeo estas locas ideas que me vienen a cualquier hora del día, de la noche y - ¿por qué no? - de la madrugada.

Ya instalada, levanto la mirada para ver mis altas y nevadas montañas. Sé que ellas me transmiten su energía porque cada vez que vengo a escribir a este lugar todo mi cuerpo quema. Y dejo de ser yo para escribir lo que plasmaré en este borrador donde las historias salen del papel para cobrar vida.

Muchos se preguntan si Dios existe. Con total seguridad lo afirmo.


Fue terrible para mí. Y no para él, que todavía no recuerda algunos sucesos aunque otros jamás olvidó y repite cada vez que le preguntan, todo, tal cual, con puntos y comas.

No sé si hice bien o mal en ese momento en el que él saltó de su cama del hospital, donde estaba luchando entre la vida y la muerte, para ir a “abrazar algo”. Se desconectó enérgicamente de todo aparato o tubo que tenía por su cuerpo – que eran muchísimos – para ir detrás de ese “algo” que sólo él veía y nadie más que él.

Su rostro estaba feliz. Sus ojos brillaban más que nunca y todo él lucía distinto, como iluminado diría yo.

Lo observé durante poco tiempo, porque sólo quería traerlo hacia mí. Egoístamente, creo, porque muy dentro de mí sabía lo que él estaba viendo. Y sólo me pedía a gritos que lo dejara ir, que viera lo que él estaba viendo, mientras que con ambos brazos extendidos y con voz casi de súplica me decía: “dejame ir… mirá, por favor…”.

Como pude lo traje hacia su cama nuevamente, porque Dany es de contextura grande y yo casi la mitad de él. Sólo pude calmarlo abrazándolo muy pero muy fuertemente y diciéndole en su oído – pero casi gritando – que se quedara, que yo lo necesitaba, que lo amaba, que Dios lo amaba y que todo estaría más que bien. Y que no me dejara sola.

Recién entonces se calmó. Nunca olvidaré esa imagen. Parecía un niño. Moviendo lentamente su pesada cabeza recostada sobre mi hombro como si me acariciara, su cuerpo débil se balanceaba y mis brazos perdían fuerza cada vez más para sostenerlo.

Comenzaron las corridas de familiares de otros pacientes, de enfermeros, de médicos. Me hicieron salir casi a los tirones porque ninguno de los dos nos queríamos separar. No podían sacar su cabeza de mi hombro ni a mí alejarme de todo su cuerpo que se aferraba al mío para hacernos uno, como siempre fuimos.

Gritos y más gritos. Corridas. Equipos. Todo eso me asustaba aún más. “¡Hemorragia interna!” – decían los médicos. Al quirófano nuevamente y de allí a Terapia.

Luego Dany se durmió en eso que llaman “coma inducido por medicamentos”.


Hace casi tres años que sólo por decisión de Dios – porque otra cosa no podía ser – llegamos a este lugar llamado Esquel junto a la cordillera, a dos mil kilómetros de donde vivíamos. Dejando madre, hermanos, hijos, nietos; vendiendo lo poco o mucho que teníamos, para obedecer una voz, un llamado. Siguiendo algo que no sabíamos, fuera lo que fuese, que ambos sentíamos en nuestra cabeza, en nuestro corazón, en todo nuestro ser.

Una sola cosa teníamos en claro: que veníamos a morir acá, porque yo estaba muy enferma y no quería ser una carga para ningún afecto y Dany, ya grande.

Llegamos. La bienvenida a nuestro paraíso no fue la que esperábamos. A los pocos días rugió el volcán Chaitén, dormido durante siete mil quinientos años. Todo era cenizas. Todo era pánico. Todo era sirenas. La ciudad estaba conmocionada. Luego, la mayor lluvia y la nevada más grande de las últimas décadas.

Nuestras lejanas familias, preocupadas, asustadas, organizaron todo para nuestro regreso, incluso los pasajes de ómnibus. Firmes en nuestra postura dijimos que no, que no volvíamos. Dejaron de hablarnos más de un año por no aceptar su ofrecimiento.

Pero sabíamos que éste era el lugar y que aquí nos quedaríamos. Dany me había visto correr y jugar sobre la nieve luego de haber sido testigo de años de encierro para evitar la luz del sol, sin poder caminar ni disfrutar de la vida fuera de cuatro paredes. Eso era suficiente prueba de que estábamos donde debíamos estar.

En Esquel no habíamos hecho aún más que un puñado de amistades. Era un lugar desconocido salvo por verlo en algún mapa o en internet. Éramos nuevos y quienes aún lo vivían como un pueblo no confiaban en nosotros ya que no comprendían por qué habíamos dejado todo y venido aquí sin saber el motivo.

Daniel y yo, solos los dos, en la Patagonia argentina. ¡Quién diría! Él, del mar, y yo, del río. Nunca cruzaron por nuestra mente nieve, frío, montañas, alerces. Él me tenía a mí y yo a él.

Un día me escribió esto que tituló “Esquel y vos” y que muestra cuánto se nos metió esta tierra en nuestras almas.
“Esquel y vos”
¿Sabés por qué Esquel tan pronto se hizo tuya y se metió en tu alma como si desde siempre ella y vos fueran una?
¿Sabés por qué esta gente se te brindó en afecto y te confió sin vueltas sus sueños, sus anhelos, como a una vieja amiga?
Es que Esquel y vos se asemejan en todo. Sencillas, inocentes, amables, solidarias y esencialmente buenas. Tienen el simple encanto de lo que es verdadero y brota desde el fondo de un alma sin dobleces.
Por eso es que las amo, a Esquel y a vos. Me han enamorado como si fueran una y casi no concibo vivir lo que me queda sin tenerte a mi lado en alguna casita de este rincón del mundo que se parece a vos.
Y si es que como creo existe un paraíso, será seguramente como esta Comarca hermosa, y el angelito bueno que me tendrá a su cargo llevará sin duda tus ojos, tu sonrisa, y la ternura inmensa de tu tan dulce voz.”

Y Daniel murió.


Ninguna esperanza daban los médicos. Absolutamente nada.
“Es cuestión de horas” – me decían. – “No use el teléfono, señora. Su marido se muere.”

Dany nunca me mintió. Y cuando digo que nunca, es nunca. Es lo que más admiré y admiró de él. Antes de internarse me dijo: “Seguí con todo lo planeado”. Y así lo hice.

Mi temor era perderme, ya que no conocía nada aquí pero recordaba que también él me enseñó a guiarme. Que estamos rodeados por montañas y que si voy de montaña a montaña no me puedo perder.

Todo este mundo era nuevo para mí. No sabía manejarme sola. Nunca antes lo había hecho.

En los minutos que me dejaban entrar a Terapia le contaba todos los trámites que estaba haciendo, con quién había hablado, con quién no, pero sobre todo que no me había perdido, porque él se preocupaba.

Llevaba escritos en papeles escondidos de los médicos de Terapia fórmulas químicas que le leía, teoremas, pequeños textos con un proyecto que Dany venía preparando. Le cantaba alabanzas cristianas, temas que a él le gustaban. Le informaba de los llamados de nuestros hijos y amigos. Nunca dejé descansar su mente porque él siempre me había dicho: “Yo estoy preparado para cualquier circunstancia de salud. Quedar ciego, paralítico,… pero no para que me falle el cerebro, porque mi trabajo siempre fue intelectual y otra cosa no sé hacer.”

La gente me miraba. Médicos, enfermeras, familiares de los pacientes, mucamas. Todos pensaban que yo estaba pasando por un shock emocional, ya que cuando no estaba en la sala de Terapia me quedaba en el pasillo del Hospital atendiendo los alumnos que llamaban por el teléfono celular para no solamente preguntar por su salud sino también pidiendo turno para las distintas materias. Yo los agendaba para la fecha que Daniel me dijo que estaría de regreso en casa.

El horario de visita era realmente corto en Terapia. Antes nunca nos habíamos separado y sólo nos teníamos los dos: él a mí y yo a él.

Verlo en esa cama dura, fría, llena de aparatos y cables por todos lados. No saber cómo tocarlo o besarlo porque estaba enchufado a tantas cosas que tenía miedo de desconectar algo.

Uno de los aparatos me asustaba muchísimo porque sonaba como una alarma, y una y otra vez las corridas, y yo afuera hasta la próxima visita. Hasta entonces no sabría nada de él.



Mi hombre fuerte estaba detrás de esa fría pared que nos separaba y que yo recorría de punta a punta calculando dónde estaría su cama. Una vez, una doctora muy amable, como lo eran todos en ese amado Hospital, me ayudó a ubicarme exactamente en el lugar donde, del otro lado, estaba exactamente la cabecera de su cama.
Cuando ya estaba en ese lugar, seguía leyéndole fórmulas, textos y reglas, cantándole alabanzas. Quería mantener su cerebro activo para que no olvidara, según su expreso pedido.

Muchas veces me encontraban dormida en el piso porque yo no quería volver al departamento que sólo hacía quince días habíamos alquilado felices y con tanta ilusión. Todavía había cosas que desembalar y debíamos hacerlo juntos.

Una tarde Dany estaba muy pero muy mal. Los médicos me pidieron por favor que viniera a casa y esperara la llamada. Esa maldita llamada que sería ese mismo día a las pocas horas.

Di vueltas y vueltas por la ciudad antes de llegar al departamento. Me veía sola. No conocía ningún lugar. Hacía días que no comía porque me había olvidado de que la gente come y tampoco quería gastar el poco dinero que me quedaba.

Me preguntaba qué haría yo sin él. No estoy preparada para su ausencia. No sabría cómo hacerlo.

Me decidí y vine al departamento. Grité, lloré, pataleé. Le reclamaba a Dios por qué o para qué, ya que si Él dice que todo ayuda a bien no nos traería a sufrir y a morirnos como perros. Entonces para qué o por qué estábamos aquí.

“No puede ser” – me dije. Tenía que ponerme fuerte, ponerme en acción.

Comencé por mensajes de texto a buscar todos los números telefónicos de alumnos, amigos y familiares para contarles lo que pasaba. Nuestros hijos sabían desde el primer día lo sucedido a Dany. A todos les pedía que oraran por él. Fue increíble la respuesta. De todas las religiones comenzaron a hacer cadenas de oración. Familias enteras evangélicas, católicas, budistas, estaban orando por Daniel.

No podía bajar los brazos. Porque Dios no miente y Dany tampoco.

El teléfono no sonó, gracias a Dios. Así que podía volver a verlo nuevamente.

“Está estable” – me dijeron. – “Ni mejor ni peor. Pero hay una mala noticia. Tenemos el resultado de la biopsia. Tiene un tumor en la cabeza del páncreas y no es operable. Además intentamos sacarle dos veces el respirador y no lo resistió. Eso lo complica más.” 

Nuevamente hice todo el ritual: leí, canté, acaricié, besé como podía, y luego pared por medio insistí con lo mismo hasta que me enviaron a casa.
Con más razón ahora con el tumor necesitaba un contacto directo con Dios. Abrí una de mis ventanas, la que enfrenta a un cerro llamado “de la Cruz” porque tiene una en su cima, y allí dije: “Ese tumor, Señor, no está más.” Y caminando por el pequeño departamento llevando en mi mano las piedras que le habían extraído de la vesícula pedía: “Transformá el tumor en otra piedra, Señor. Como estas, Señor. Que crean que se confundieron.”

Pasé como siempre el parte médico por mensajes de texto a familiares, alumnos, amigos, que estaban orando para que continuaran haciéndolo.

De pronto, por la noche bien tarde sonó el timbre. Con un miedo terrible me asomé por otra ventana para ver quién era. Reconocí un matrimonio amigo que, según dijeron, “venían a hablar seriamente conmigo”. Ellos son creyentes, Maestros en la Palabra. Me relataron que Dios les mostró a Dany vestido con una túnica hermosa de lino, blanca, finamente bordada. Y una mano gigante, supuestamente la de Dios, sostenía de un hilo muy fino su cuerpo pequeño.

Comencé a llorar a gritos. Trataron de calmarme y me dijeron que Dios los envió para convencerme de entregar la vida de Dany, porque yo lo estaba reteniendo con todo lo que hacía. Me explicaron que comprendían que no era fácil lo que me estaban pidiendo pero que de esa manera yo no dejaba actuar a Dios, a hacer Su voluntad. Ellos lo habían tenido que hacer en dos oportunidades con su propia hija y que ahora la nena estaba aquí, jugando feliz.

Me indicaron que debía tomar un cuaderno y lentamente, muy lentamente, escribir allí la palabra “renuncio” mientras la repetía. Decorarla con líneas bellas, pintarla de colores, porque era la palabra más importante que tenía que asumir y expresar con mi voz.

No quería hacer lo que me decían. No podía parar de llorar. No quería renunciar.

Mientras seguían intentando calmarme, quedé con ellos en que al otro día irían al Hospital a ponerle ángeles a Dany. Sería una manera de protegerlo contra todo lo malo. Oramos juntos por él un Padre Nuestro muy especial y se retiraron.

Quedé a solas nuevamente con Dios. Por momentos me enojaba con Él y me tapaba los oídos con mis dedos para no escucharlo. Me peleaba realmente pero luego me volvía a amigar. Así varias veces. Decidí finalmente amigarme porque Él era Dios, y le dije: “Si es Tu voluntad yo lo dejo ir. Dany te ama desde siempre. Vi cuando murió y quería ir a tu presencia y yo no lo dejé. Lo quería acá conmigo. Pero él es Tu hijo y Vos su padre”. Sentí un dolor tan desgarrador al decir esto que no podría explicarlo.


Me adormecí un rato. Por suerte, el teléfono no sonó.
Antes de ir por la mañana nuevamente al Hospital, me encontré con otra persona amiga que me dijo exactamente lo mismo que lo expresado por el matrimonio de la noche anterior. Lo había visto a Daniel de la misma manera. ¿Cómo podía ser si no se conocían entre ellos? Con mayor razón supe entonces que había hecho bien en entregar la vida de Daniel a Su padre. Pero, ¿y mi vida sin él?

Como habíamos quedado, antes de entrar a Terapia me encuentro con el amigo que había estado junto a su esposa la noche anterior en casa. Como lo prometiera, vino a cubrir de ángeles a Daniel. Entró a la sala antes de la hora de visita. Se quedó unos minutos solamente y sonriente como siempre, al salir me dijo: “Le puse cuatro ángeles. Uno en la cabeza, otro a los pies y dos a los costados. Y lo cubrí con un manto protector. Le hice como una burbuja.”

No fue el único que estuvo allí por esos días. De otras iglesias habían venido también a ayudar a Daniel. Sacerdotes, pastores, y hasta enfermeras creyentes. Y también se acercaron ángeles humanos, personas muy especiales cuya presencia me acompañaba y me confortaba, y seguramente también a Dany. Irradiaban una energía que me convencía de que eran realmente enviados por Dios. Los podía sentir claramente.

Mientras esperaba ese mismo día mi horario para entrar a Terapia se acercó una amiga muy querida por nosotros. Me sorprendió verla, porque no es ella de salir de su casa. Nos abrazamos fuertemente y de pronto se abrió la puerta que está muy junto a la de Terapia. Una de las doctoras, la más jovencita, que siempre me daba el parte diario, me hizo una seña con su mano y me invitó a entrar. Me extrañó un poco pero no dije nada. Nos invitó a sentarnos. Me contó que se había tomado el atrevimiento de llamar a mi amiga – de quien le habíamos dado antes su número telefónico – para que no estuviera sola al recibir la noticia.

Nuestros hijos y familiares que sabían la situación estaban a más de dos mil kilómetros. Y éstos no podían venir. Los demás estaban, como dije, enojados con nosotros y no teníamos comunicación con ellos porque no habíamos regresado luego del volcán, la nevada y todo lo ocurrido casi un año antes. Seguían diciendo que éramos dos viejos locos sueltos en la Patagonia, hippies viejos, Heidi y el abuelito, en fin, que no estábamos cuerdos para nuestra edad. Dany y yo disfrutábamos mucho con lo que hablaban de nosotros y reíamos a carcajadas. Muy dentro nuestro sabíamos que era una locura lo que estábamos haciendo, yo enferma y él ya grande.

La doctora volvió a disculparse por llamar a mi amiga sin mi permiso. Insistió en que me vio tan sola para recibir una noticia tan dura. Eso me preocupó mucho más. Su disculpa, la posible información, la cara de ambas, todo me asustó, sumadas al frío que se sentía en ese consultorio, o que quizá sólo yo sentía. Todo me decía que Dany se iba. Y la doctora lo confirmó.


Fue durísimo para mí escuchar de su boca lo que yo leía en sus ojos. Me invitó a entrar a Terapia pero no desde el pasillo sino desde su mismo consultorio, que estaba comunicado interiormente. Era para despedirme de Dany, ya que se calculaba que para la visita de la tarde la situación sería otra. Mi amiga no quiso acompañarme pues nunca lo había hecho antes para no quitarme tiempo junto a él.
En el momento de entrar, levanté mis ojos al cielo y pensé: “Señor. Yo ya te lo entregué. No importa lo que digan ahora. Tu voluntad se hará y no la de ellos. Mi vida, las de mis hijos, la de Dany están llenas de milagros. Increíbles como todo milagro.”

Todos lo daban por muerto menos yo. Porque sabía que si Dios quería con un chasquido de sus dedos daba vuelta la situación como tantas veces lo hizo en nuestras vidas.

Siempre mi pedido fue que él no sufriera, pero ahora lo acentué. Sé cómo es Daniel. Le teme a los médicos, le teme a los dolores. Sólo pedía a Dios que ningún sufrimiento fuera para él.

Mientras esperaba que me colocasen la ropa esterilizada se abrió la puerta nuevamente y volvió a llamarme la doctora. “¿Qué más me puede decir?” – me pregunté. Era para pedirme que por favor le dijera a mis hijos que no vinieran fuera de horario a tocar el timbre de Terapia para ver a su papá. Que ya se habían quejado enfermeras y médicos de otros turnos.

Eso sonaba rarísimo, ya que nuestros hijos estaban muy lejos. Y resultaba más extraño que no me hubiesen avisado o intentaran ubicarme a mí. Cada vez entendía menos. Mi amigo que había venido a “angelar” a Dany y aún no se había retirado me dijo que él también vio a los chicos. Eran alumnos que haciéndose pasar por sus hijos querían ver al “profe”. Él conocía varios que habían sido también sus alumnos. Eso me emocionó mucho. ¡Cuánto amor cosechó Daniel!

De pronto sonó mi celular, que había olvidado apagar como debía hacerlo cada vez que entraba a Terapia. Pero esta vez, por algún motivo no casual, quedó encendido.

Era la más chica de mis hijas, que con Daniel se adoptaran mutuamente desde pequeña, diciéndome que ese día, un 19 de enero, estaba cumpliendo sus diecinueve años. La felicité, le pedí disculpas por el olvido porque no tenía en esos momentos idea de en qué día, mes o año estábamos. A esta altura tampoco sabía si lo que estaba viviendo era una pesadilla o una realidad.

Me dijo que no me llamaba por eso. Que entendía por lo que estaba pasando. Sólo me pidió una cosa: que me acercara al oído de Dany y le dijera que despertara. Quería eso como regalo de cumpleaños. Y que eso había pedido al soplar las velitas de la torta que con sus amigos se había preparado.


Traté de hacerla recapacitar. Le recordé que Dany no estaba físicamente aquí pero que le daría su mensaje. Ella me insistió en que por favor lo hiciera porque él nunca le mintió y siempre cumplió todos sus pedidos (como buena hija menor y supercaprichosa).
Tuve que cortar la comunicación bruscamente porque me llamaban para entrar a Terapia. Todos los que allí estaban o por allí pasaban, médicos, enfermeras, familiares de paciente, me besaban o me palmeaban sonrientes para darme fuerzas, transmitirme buenas energías, ya que todos sabían que iría a despedirme de Daniel. Se extrañaban de que no derramara ni una lágrima o quizá creían que seguía aún en estado de shock emocional. Pero yo me había construido una coraza confiada en la charla que tuve con Dios y a la vez trataba de no olvidarme del mensaje que debía transmitir enviado por su hija del corazón.

Realmente no entré a despedirme. A pesar de que percibía el murmullo de quienes hablaban sobre mí, hice lo de siempre. Le cantaba, le leía fórmulas y teoremas, le decía los nombres de los que oraban o preguntaban por él, cumplí mi ritual. Me acerqué a su oído como nuestra hija había pedido y le trasmití qué regalo quería de él para su cumpleaños: que despertara.

Me despedí de él como en cada visita, dejé la ropa esterilizada y nuevamente un chistido me hizo volver la cabeza. Era la doctora que quería preguntarme si yo estaba bien. El equipo de Terapia esperaba otra reacción de mi parte. Le respondí que sí y me pidió que no ocupara el teléfono.

Quise quedarme en el pasillo, pared de por medio según mi ritual, pero duró poco. Supongo que no querían verme allí cuando llegara ese momento. Me preguntaban si algún familiar había llegado para acompañarme y me decían que sólo a mí me iban a informar sobre el estado de Dany. Al resto, ningún parte más por teléfono. Si querían saber, que vinieran a Esquel, al Hospital, a la sala de Terapia. Sabían que yo también estaba enferma, además de sola y en un lugar desconocido, y temían que en cualquier momento también me derrumbara. Realmente se mostraban muy preocupados por la situación.

Me sugirieron que volviera a casa, que ellos me llamarían allí, que buscara alguien que pudiera hacerme compañía. Mi amigo el profesor se ofreció pero no quise. Mis ángeles humanos también, pero tampoco acepté. Prefería estar en casa sólo junto a Dios. Ya no lo peleaba.

Sigo sosteniendo que todo en mi es un ritual. No había día en que al llegar a casa, mientras subía los escalones hacia mi departamento imaginariamente lo hiciera de la mano de Dany. También ese último día. Porque como dije, la última palabra la tiene Dios.

Sonó el timbre. No tenía ganas de ver a nadie, de hablar con nadie. Me acerco a la ventana, me asomo y era Alejandro, uno de los alumnos de Daniel, según él “el preferido”, y por ese autonombramiento pelea a todos los demás.




Quería estar conmigo, me dijo; hacerme el aguante. “Juntos vamos a esperar a Dany” – dijo. Otro loco como yo.
Mientras le cebaba unos mates él, recostado en el sillón, comenzó a hablar de ángeles. Que Daniel era un ángel. Que Daniel tenía alas. Que él era otro ángel. Y le pregunté: “¿Y yo?”. “Por supuesto, Olgui.” – Respondió - “Sos un ángel que hasta emite luz y eso lo sabemos todos los que queremos tanto pero Daniel es un ángel mayor.”

Se levantó del sillón y se sentó en el marco de la ventana opuesta. Hacía calor. Era pleno Enero. Me asusté y le pedí que se bajara de allí. Pero él me pedía que no me asustara pues él era un ángel y los ángeles tienen alas. Y seguíamos hablando.

Tenía la sensación de que había una luz especial en la habitación, una luz que provenía de la charla que manteníamos. Programábamos cómo encarar materias pendientes cuando regresara él. Quiso saber más sobre la vida de su “angelado profe” – así lo llamaba él. Le respondí todo lo que quiso saber.

Llegó la hora de prepararme para la visita. Miré mi celular para saber si estaba encendido, porque no funcionaba bien. No había sonado en todo ese tiempo. La verdad es que me alegré de que fuera porque nadie había llamado.

Me despedí de Alejandro, le agradecí su compañía que me había hecho muy bien, y me dirigí hacia el Hospital, a unas cinco cuadras de casa que se me hicieron interminables. Estaba ansiosa, nerviosa, inquieta.

Al llegar caminé todo el pasillo varias veces esperando ser llamada para entrar a Terapia. Miré alrededor de mí. Estaba totalmente sola. Creo que llegué mucho antes del horario de visita.

Alguien informó a la doctora que yo estaba allí. Me llamó y me invitó a pasar a su consultorio. Yo estaba preparada para todo, aunque su rostro ya no era el mismo de la vez anterior. Me hizo sentar. Me preguntó cómo me encontraba, porque su preocupación siempre fue esa. Si comí, si dormí, y todas esas cosas que preguntan los médicos en estos casos.

Le respondí lo que quería oír, y me dijo: “Señora, ¿usted cree en los milagros?”

“Por supuesto. Toda mi vida es un milagro.” – le respondí.

“Su marido despertó. Lo estamos controlando y está respondiendo muy bien. Ahora la dejaremos entrar sólo diez minutos. Queremos trabajar con él y chequearlo todo.”

No puedo. No podría describir ese momento. Sólo atiné a levantar las manos al cielo y dar las gracias al Señor.

Ella me observaba sonriente. Estábamos las dos felices.

“¿Cuándo fue? ¿A qué hora?” – pregunté.


“Fue hace dos horas.” – me dijo.
“Entonces Dany cumplió nuevamente su palabra. Le dio a nuestra hija su regalo. Él despertó como ella le pidió. Porque Dany nunca me mintió, decía ella. A partir de ahora, los dos cumplen años el mismo día, un 19 de Enero.”

Supe después por una enfermera que la doctora comentó que me admiraba por la forma en que había yo llevado la situación. Que no estaba bajo shock sino que me aferraba a mi fe en mi amigo Dios.

Todos comenzaron a saludarme felices mientras yo esperaba el tan ansiado llamado para vestirme con las ropas esterilizadas. Saqué de mi cartera mi lápiz labial preferido y me maquillé bien los ojos, ante la mirada extrañada de los que me rodeaban. Uno de ellos comentó – y yo lo oí: “Pobre señora. Sigue shockeada.”

Las mujeres somos astutas. Conociéndolo a Dany y él a mí, en mi rostro leería todo. Además, él es sobreprotector conmigo. Muchas veces le he dicho que no soy su hija, que soy su esposa. Es que me cuida tanto, me protege tanto, de todo y de todos, que ha hecho de mí y de mi vida un microclima, del cual ni imagina lo duro que me resultó salir durante esos días. Yo no estaba preparada para nada, pero me sentí orgullosa de mí misma porque crecí un montón, y crecí por él y por mí. Y pude hacerlo.

Creo que esto que nos ocurrió fue una prueba más de Dios para los dos. Esto es un testimonio de que Dios es real, y no sólo para nosotros.

Y si pasamos las pruebas viene la victoria. Eso lo sabemos con seguridad. Y pienso que fue una prueba porque los dos somos tan unidos que nos hicimos uno desde que nos conocimos. Pero esta vez, cada uno y separados, tuvimos que batallarle a la vida y salimos victoriosos.

Crecimos individualmente como personas.

Entré a Terapia y fue increíble verlo. Levantaba su cabeza y abriendo los ojos muy grandes, pero todavía con la máscara de oxígeno en su boca y conectado a varios aparatos, trataba de seguir con su mirada mi llegada hasta él.

Desde ya que ni imaginaba todo lo que pasó en su vida y en mi vida. Me acerqué, lo besé, quería preguntarle miles de cosas. Me olvidaba de que acababa de despertar de un coma – o como se llame, pues estuvo varios segundos muerto y reaccionó sólo cuando lo trajeron nuevamente a la vida por estimulación cardíaca. Y eso ocurrió dos veces.

No me contestaba. Sólo me miraba. Balbuceaba que estaba linda y sus ojos me parecieron pícaros. Preguntaba si me las había arreglado bien sin él. Decía que no me había querido dejar sola. Menos mal que me había maquillado porque si bien no podía verme los labios pintados ya que los tapaba el barbijo, mis ojos – que según él hablan le contarían todo. Debía transmitirle que todo estaba muy bien. Creo que lo había logrado


Yo lo notaba distinto. No sé cómo explicarlo, pero distinto. Su voz apenas era un susurro. Trataba de hablar y yo de entenderle, más aún con la mascarilla puesta sobre su boca y con el daño que el tubo del respirador le había producido en su laringe.
Le conté lo del pedido cumplido a nuestra hija y me dijo que lo había escuchado cuando se lo había transmitido al oído mientras todos suponían que no podía oír nada.

Se acercó una de las enfermeras y me pidió que le pusiera talco en los lugares en que podían haberse formado escaras. Me dio el nombre de una crema para traerle en la próxima visita.

El tiempo que me habían dado se cumplió y me pidieron que me retirara para continuar haciéndole estudios. Dany trataba de hablarme pero se agotaba. Sólo pude entender que quería que le trajera la Biblia y sus anteojos. Debo reconocer que ese pedido me asustó mucho. Recordé algo que oí alguna vez sobre la mejoría de la muerte. ¿Sería ese momento? – me pregunté.

Dany siempre fue muy creyente. Toda su primaria y su secundaria transcurrieron en un colegio católico. Investigador de las religiones. Le encanta hablar con todos los que se acercan a él, sin importar a qué religión pertenecen. A todos invita a casa para escucharlos muy respetuosamente. Previamente estudia antes de la llegada de algún ministro, pastor, sacerdote o como se llamen en cada caso. Prepara cuidadosamente su cuestionario de preguntas pero generalmente, luego de dos o tres visitas, ya no vuelven. “Todos renuncian” – le digo yo, ya que nadie puede debatir con él.

Daniel a Dios lo vive, no lo lee. Es un tipo muy especial. Hace casi doce años que estamos juntos las veinticuatro horas del día, porque trabajamos en lo mismo. Y además de ser él profesor, tenemos una revista en internet.

Una de las cosas que siempre me llama la atención es que jamás ha mentido. Ni en algo “chiquito” como decimos a veces, ya que para él no hay mentiras “chiquitas” o “grandes”. Son mentiras.

Su fe en Dios es tan grande que sólo se guía por ella. Ante el problema más grande tiene una paz tremenda. Continúa haciendo sus cosas habituales pero esperando el mensaje que le dará Dios ante esa situación.

Siempre le tuve que dar la razón porque el mensaje llegó en el momento indicado. Tampoco en estos años lo he escuchado insultar, maldecir, decir malas palabras. Él es un tipazo. Un “alma blanca” como diría yo.

Cuando llegamos a este lugar dijo que veníamos a cumplir una misión: la unión de todas las iglesias.

Nuevamente la enfermera me invita a retirarme.


En pocas palabras, luego del pedido de la Biblia y de sus anteojos, le expresé a Daniel que prestara atención a lo que le iba a decir. Casi llorando le conté que lo que él me había comentado sobre la misión que vinimos a cumplir, se había concretado. Que no me sentí sola. Que me comuniqué con todos por mensajes de texto o personalmente y que solamente pedí oración por él. Que Testigos de Jehová, evangélicos, católicos, mormones, budistas y todos los que se le ocurrieran estaban pidiendo por él. Todo en un mismo Espíritu pidiendo al Padre por su hijo.

Dany lloraba emocionado mientras me escuchaba atentamente. Le sequé las lágrimas, sequé las mías, y me despedí hasta la próxima visita.

Me dijo que me amaba y que no me olvidara de traerle la Biblia y los anteojos.

Gente amiga y familiares estaban esperando noticias. Amigos de cerca, como los alumnos y sus padres, y amigos y familiares, de lejos.

Cuando les comenté sobre el pedido de Daniel, más de uno pensó lo peor. No era la única que había escuchado sobre la mejoría de la muerte , que la verdad no sé si es un mito o no.

Llego a casa, subo nuevamente las escaleras de la imaginaria mano de Dany como lo hacía cada vez que subía, pero viéndolo cada vez más cerca. Soy de las personas que creen en el Universo, la Ley de la Atracción y todo eso. Que el Universo responde a mi pedido. Que los pensamientos se materializan, sean positivos o negativos. Manejo mucho mis energías. Soy sumamente positiva en casi todo. Y sé que Dios es el Todo del Todo, llámese el Universo, la Ley de Atracción, el Todo.

Quería materializar ya mismo mis pensamientos: subir las escaleras de la mano de Dany, traerlo a casa, ya. Y en eso trabajaba con todo mi ser.

Mi gran y única compañía era Dios. Hablaba mucho con Él mientras esperaba el horario de visita, y eso me hacía muy bien. Me dirigí a la biblioteca a buscar la Biblia y también los anteojos para tenerlos a mano. No recuerdo qué me llevó a abrir a la agenda de Dany. Me sorprendió un pequeño párrafo copiado allí de puño y letra por él, muy prolijamente.

Era un mensaje. Era Dios mismo hablándome, pero usando la letra tan prolija de Dany y en su agenda. Lloré muchísimo porque me decía cosas hermosas que pasarían a partir de ahora. Éramos merecedores de ellas por haber pasado los dos el examen o prueba. Esta vez no me preocupé más por el teléfono y esa maldita llamada que me tenía asustada entre visita y visita a Terapia.

Llegó la hora y me preparé nuevamente para ir a verlo. Más maquillada y arreglada que antes. Pero ahora mi rostro ya era otro. Estaba feliz.

Amigos y familiares me llamaron para que les transmitiera prontamente el mensaje que Dany supuestamente traía del Más Allá.


 Ya era la hora para entrar. Me coloqué el uniforme esterilizado al que ya estaba acostumbrada. Me fui acercando hacia su cama. Mientras me aproximaba lo notaba ansioso, nervioso. Sólo miraba mis manos para ver si traía la Biblia. Los dos estábamos nerviosos, porque yo no sabía con qué me encontraría.

Me hizo una seña y le coloqué los anteojos como él me pidió. Movió la cabeza rápidamente y se los quitó porque no veía nada. Yo no sabía qué hacer porque tampoco sabía qué leerle. Lo que menos imaginé fue que él me diría donde detenerme y qué leer.

Casi balbuceando, Dany se agitó mucho al hablar. Y con la mascarilla era muy difícil poder entenderle. Estaba asustada. No le comprendía nada, tenía miedo de hacerle mal. Supuestamente era él quien me leería algo a mí y por eso me pidió los lentes, cosa que no ocurrió porque me pidió que fuera yo quien lo hiciera.

Nunca olvidaré esa experiencia. Tomé la Biblia y le fui diciendo los nombres de los sucesivos libros. Así él me guiaría para indicarme dónde detenerme. Con movimientos de cabeza me señalaba que pasara páginas. No sabía dónde leerle, qué leerle, cuál era el lugar.

Cuando llegué al Éxodo y al título que expresaba “Moisés huye de Egipto”, muy nervioso me dijo que era ahí, que leyera eso.

Pero lo que más me impresionó es que él iba repitiendo renglón por renglón lo que yo leía. Le costaba muchísimo trabajo porque se agitaba. Yo quería que descansáramos pero él pedía que siguiera leyendo.

Cuando terminamos, me llamaron la atención varias cosas.

En primer lugar, el pasaje, porque se refería a Moisés y así llamábamos a un pastor amigo que con Daniel se habían adoptado mutuamente como padre e hijo. Dany había venido a paliar de alguna forma la pérdida del progenitor del pastor ocurrida en circunstancias dramáticas cuando tenía apenas diez años. Ese vínculo filial reciente se había hecho y sigue siendo muy profundo. Y este amigo estaba atravesando muchísimas pruebas en esos días, y el pasaje bíblico era un mensaje para él o al menos eso me parecía. Le pregunté a Dany el por qué de ese mensaje y muy suavemente mencionó el nombre del pastor, confirmando que era realmente para él.

Otra cosa que me llamó la atención fue que mientras yo leía él también parecía hacerlo, ya que tenía la mirada en un punto imaginario donde sus pupilas iban de un lado a otro de ese punto como si estuviese leyendo. Con el tiempo, Dany me confirmó que sí estaba leyendo ese pasaje a la par mía en una Biblia grande y antigua que me describió en detalle.

Cosas misteriosas para mí – pero no para él - ocurrieron esos días en la sala de Terapia. Por ejemplo mencionó un apellido. Me acerqué más hacia él para saber si realmente oí bien. Y sí, era el apellido de mi madre. Yo no entendía



nada, ya que a ese apellido le sumó la palabra “canje”. Para ese momento y por todo lo que habíamos pasado al no querer regresar a nuestra ciudad de origen, una de las personas que nos dejó por eso de dirigir la palabra fue precisamente mi madre. Lloriqueando emocionada le pregunté que significaban esas dos palabras juntas y mirándome de reojo y con la mascarilla me decía burlonamente “No sé… Vos sabrás…”, dando a entender que yo debería averiguarlo. ¿Mi madre? ¿Canje? Cada vez yo entendía menos. Por todas las experiencias pasadas, creo que si no quedé loca en aquel momento, ya no quedaré.

También me nombró a “Joel” diciéndome que estaría bien. Aunque él nunca lo había visto ni oído, Joel era un joven que ocupaba otra cama en Terapia. Su estado era sumamente delicado y peleaba entre la vida y la muerte. ¿Cómo podía saber Daniel, en coma inducido, lo que pasaba a su alrededor?

Y mencionó a otro señor internado en ese lugar y que acababa de morir. Estaba en una cama ubicada cerca del fondo y Daniel sabía que era anciano y en qué lugar se encontraba internado.

Terminó el horario y me despedí, dejándolo aparentemente tranquilo. Pero yo me llevaba una cantidad de incógnitas sin resolver. Sabía que él algo había vivido pero no sabía qué.

Cuando regresé, familiares y amigos seguían esperando el mensaje que Dany traería. Les relaté todo esto y comenzaron a verlo como un “ser de luz”. Ya era respetado por ellos pero ahora mucho más. Todos creemos y estamos seguros de que Dany murió y estuvo ante la misma presencia del Dios vivo.

Luego de unos días lo trasladaron a una habitación común. Todo el equipo de enfermería y las mucamas que siempre se comportaron en forma excelente con nosotros hicieron lo imposible para que Daniel tuviera la misma cama que antes de Terapia. La misma cama en la que lo vi morir. Y lo lograron. Todos estaban felices por él y por mí.

Allí, en esa sala de Cirugía, mis experiencias vividas fueron cada vez más frecuentes e impresionantes. Gracias a Dios que es tan misericordioso y cumplió con lo que había pedido. Dany nunca tuvo ningún dolor intenso. No se dio cuenta de todo lo que le había ido ocurriendo en esos días.

Las cosas más insólitas y fantásticas se dieron en esa habitación. Poco contaré yo pues creo que eso deberá hacerlo él mismo.

Por ejemplo él insistía en que eso no era un hospital sino un sanatorio privado carísimo. Que todos los que estábamos allí era para ser purificados. Que yo debía aprovechar que nosotros no pagábamos y hacerme todos los estudios y tratamientos que necesitara. Que “ellos” estaban trabajando con nosotros, pacientes y familiares.


Cada vez entendía menos y me estaba preocupando. Pensé en algún daño cerebral o algo por el estilo. No paraba de hablar en ningún momento, en ninguno, para relatar lo que según él pasaba allí.
Insistía en que las ventanas eran pantallas gigantes, monitores de computadora, en las que se colocaba un apellido y aparecía luego su árbol genealógico genético. Decía que él había sido llevado allí a colaborar con “ellos” (nunca supe con quiénes). Hablaba de la genética, la epigenética y el ADN de los seres humanos. Esos programas se manejaban con un dichoso control remoto que jamás dejó de pedirnos a todos los que estábamos allí en la sala.

Tenía una ansiedad tremenda por contarme todo lo que averiguó o vivió en su viaje que yo llamo “al Más Allá”.

Que su padre biológico no era el que él creía sino un vecino amigo de la familia porque su padre adoptivo, esposo de su madre, no era fértil. La historia era fantástica realmente y se la repetía a todo el que se acercaba y hasta a nuestros hijos cuando llamaban por teléfono.

Que esos televisores o pantallas gigantes deberían estar también en la habitación mixta que tenía ese sanatorio. No le hacíamos caso pero él seguía insistiendo en eso. Pensé en ese momento que no había allí, en el Hospital, habitaciones mixtas pero luego me informaron que sí las había aunque ni Daniel ni yo las hubiésemos visto nunca.

Que en el lugar donde él había estado esos días había “baños inteligentes” que con solamente apretar un botón se modificaban en sus instalaciones para el uso o necesidad que se requiriera. Y a esos baños se ingresaba a través de unas puertas metálicas muy altas. Podía salirse luego otra vez al exterior o pasar por una puerta normal al interior del edificio donde se encontraba la administración y la computadora gigante central.

Cuando quienes estaban internados con Daniel, sus familiares, enfermeros, mucamas y yo misma estábamos hartos de las cosas que permanentemente él hacía o decía, tomamos la decisión de llamar a los médicos para resolver el problema. Vinieron los de todas las especialidades, preocupados preguntando a los de Terapia, que también se llegaban a la sala, qué era lo que le habían dado cuando estaba allí y verificando que todo había sido bien hecho. Todos se acercaban a verlo trayendo en su mano la historia clínica del extraño paciente.

Luego de verlo venían a hablar conmigo. Me preguntaban sobre la vida de Dany el siquiatra, la neuróloga, los cirujanos, todos. Querían saber qué preparación educativa tenía, si había viajado a otros países, por qué utilizaba términos científicos y técnicos con tanta soltura y precisión. Lo más llamativo fue que a uno de los médicos, el cirujano que lo había operado, le dijo que según la computadora y su programa genético era algo así como su hermano lejano, pero que las raíces del médico eran africanas en tanto que las de Daniel eran europeas.



En verdad ellos estaban más confundidos que yo. Inmediatamente decidieron hacerle antes de darle el alta una tomografía axial computada de cerebro. Aunque no se sabía cuándo iría a realizarse. Buscarían una supuesta alteración que explicara todo eso que no comprendían de dónde provenía. Aunque muy razonablemente la neuróloga opinaba que ellos no podían determinar realmente si lo que Daniel decía que había vivido era una ficción producto de la morfina y el Reliverán recibidos o era algo así como “otra realidad”.
El día en que tuvo lugar la esperada tomografía cerebral que se realizó en una clínica privada, se produjo un hecho sorprendente. No fue con la tomografía cuyo resultado demostró que Daniel tenía un cerebro normal adecuado a su edad. Pero sí con el regreso al Hospital pues cuando ingresaron por el estacionamiento trasero que estaba frente al arroyo y que él nunca había visto, encontró allí las puertas metálicas muy altas que en su experiencia anterior eran las entradas a los “baños inteligentes”.

Y el resto de los estudios que le realizaron por su estado general demostró que estaba mejor de lo esperado. Hasta inexplicablemente el tumor que le habían detectado en la cabeza del páncreas y que no era operable había desaparecido. Los médicos cada vez más asombrados decían que Dany era un milagro.

Una más de las cosas que me asustaron o asombraron fue que él contó que en la gran computadora había también un programa que permitía mostrar en pantalla lugares diferentes del mundo a los que se podía visitar como viajando en un avión. No eran fotografías del tipo del Google Earth sino planos o mapas dibujados que se seguían como viéndolos desde arriba. Me dijo que una vez, en el auditorio con que contaba la computadora y que tenía una pantalla enorme como la de una sala cinematográfica, un día pidió mostrar la zona en la que antes vivíamos. Me dijo que yo también estaba allí, pero cuando se iban viendo los lugares en los que habitaban nuestros familiares, como estábamos en conflicto con algunos y extrañaba mucho a todos, me puse de espaldas para no mirar mientras lloraba desconsoladamente
Casi veinte días de internación y yo jamás me moví de su lado. Dormía en una silla con medio cuerpo recostado en su cama.
Una noche no daba más, el cansancio me vencía, y las enfermeras siempre amorosas me prepararon una cama en el piso, aunque yo no quería molestar.

Poco duró mi sueño. Lo que voy a relatar quizá suene más fantástico que lo que conté acerca de Dany.
Ya dormida profundamente sentí cómo algo o alguien trabajaba sobre mi cuerpo. Me ponían de un costado y luego suavemente del otro.

Uno de los órganos que atacó y destruyó más violentamente mi enfermedad fueron mis riñones. Y sentí cómo intensificaban más su trabajo sobre esa parte de mi cuerpo.

Eso me despertó y me quedé pensando si había sido un sueño o lo había experimentado realmente.
Me asusté muchísimo. Me levanté, dije a Dany que necesitaba venir a casa a bañarme y le pedí a una enfermera que lo cuidase mientras yo no estaba.

Salí aterrada. No entendía nada porque no fue un sueño. Sentí todo. Pero ¿qué pasó? ¿Quiénes eran? ¿Qué eran?

A las cinco de la mañana yo me encontré sola en la calle, con un pánico terrible.

A partir de ese día jamás volví a sentir los dolores tan fuertes que durante años sufrí en los riñones. Jamás volví a tener un dolor en las articulaciones, ni las manchas en la piel, ni heridas en la piel, ni el sol me daña como antes. Y cuando antes no podía casi caminar ahora puedo trepar montañas y recorrer kilómetros sin cansarme.

Algo había pasado realmente en nuestras vidas. ¿Y si Dany tenía razón cuando dijo que estábamos allí para purificarnos y prepararnos?

A mi regreso le conté lo que había ocurrido. Al mismo tiempo pensaba muy dentro mío que cuando él hablaba del programa ése que nos permitía pasar virtualmente por las casas de algunos de nuestros hijos, de los “baños inteligentes” sumado a lo que había pasado en mi cuerpo, la purificación, la preparación y todo eso, podía pensar que habíamos estado en algo así como una nave espacial.

Le pregunté a Daniel cómo pueden mezclarse las cosas de Dios con los ovnis, que en su experiencia él nunca nombró. Y le dije lo que a mí me parecía.

Él me dijo claramente: “¿Cuándo entenderán que los extraterrestres son los ángeles de Dios? Todo es lo mismo.”


A esta altura yo creí enloquecer. Para esto, Dany me pidió que le trajera su novela pues quería reformarla. Su “Otro génesis posible” a la que quería agregar la nueva información que ahora tenía. Pidió lapicera, lápiz, su agenda. Su mesa portátil en la que en el Hospital le servían desayunos, almuerzos, meriendas y cenas se había convertido en su escritorio.

Intentaba escribir pero no lograba deslizar la lapicera con lo que todo quedaba amontonado en un punto que luego me pedía que leyera. Como él iba diciendo cada palabra que escribía o trataba de escribir, yo procuraba memorizarlas para que luego pareciera que realmente leía eso escrito imposible.

Era muy triste para mí ver esos garabatos ilegibles sabiendo que su letra era antes clara, prolija y muy legible.

Además se propuso escribir artículos para los diarios acerca del Hospital y su futuro como Escuela de Medicina.

Sería interminable contar todos los detalles de lo vivido algunos pocos de los cuales pude relatar aquí. Pero hechos coincidentes y posteriores evidenciaron muchos de ellos, dejando datos que me permiten confirmar que no fue algo ficticio o soñado sino muy real.

Joel, el chico que Daniel presintió en Terapia, estuvo luego en la cama vecina a la suya en la sala general. Y así el joven y su padre conocieron de boca de él un suceso vivido cuando no estaban conscientes.

Al estar junto a Dios - relata Dany - y atravesar un pasaje hacia “el otro lado”, le pidió que hiciera lo que quisiera con él pero que cuidara a Joel porque era un muchacho que todavía debía vivir mucho de la vida. Probablemente ni Joel ni su padre, pese a ser creyentes, tomaron esta historia como algo real y no como otra locura del extraño paciente de la cama de al lado.

Mi sueño se hizo realidad. Subí las escaleras otra vez pero tomada no de una mano imaginaria de Dany sino de su mano real.

Y el día exacto en que dijo que volvería a dar clases estaba allí, en su aula casera, con un tubo y un colector de bilis amarrados a su pierna derecha bajo sus pantalones. Algo más había permitido Dios que pudiera cumplirse.

Luego de un tiempo pudimos comprobar investigando que los datos que él mencionaba acerca de la genética y la epigenética modernas eran reales aunque él no los conocía antes de ser internado.

Que el secreto descubierto gracias a esa computadora quizá imaginaria con respecto a sus padres adoptivo y biológico quizá sea lo que una prima que tiene una enfermedad terminal desea comunicarle a Daniel personalmente antes de morir y que ella considera como un “secreto de familia” que va a ser muy duro para él cuando lo conozca


Pudimos confirmar además el origen del médico, cuyo apellido tiene sorprendentes y profundas raíces africanas ya que es un título aplicado a ciertos jefes tribales que aún existen.

Que el lugar en el que Daniel cuenta que fue donde Dios lo hizo atravesar el umbral para encontrar el mensaje con el apellido de mi madre coincidía con el lugar donde se encuentra instalada la morgue del Hospital.

Y tantas otras cosas que no menciono por no hacer interminable este relato que cierro con versos tomados de un poema escrito por un amigo ya citado de algún modo en esta historia y en los que expresa bien lo que supo que ocurrió.
                                                                       Para Olga…

…que nevó el 5 de Noviembre

…que extraña a sus hijas

y que su vida no terminó

…que su Amor todo le enseñó

y que casi lo pierde una noche en Esquel

y que rezó y se encomendó

dicen que eso lo salvó

y que más a nadie pidió

que sola se cantó y se bendijo

que sólo dio y no recibió

que un día brilló…


Pena (de los Siete Samuráis)



Estas cosas que acabo de escribir entre lágrimas y sonrisas, recuerdos angustiantes mezclados con sensaciones de paz y de felicidad, son apenas pinceladas de un cuadro que seguiré completando en mi alma cada nuevo día que transcurra.

Quise hacerlo como un regalo de corazón a Daniel en su cumpleaños cronológico número sesenta y seis, pero cuando también festeja un año, siete meses y algunos días de su renacimiento.

Y juntos dedicamos estos recuerdos al personal del Hospital Municipal de Esquel, absolutamente a todos ellos, porque nos permitieron con sus cuidados fruto de sus conocimientos pero también de su amor por la labor que desarrollan, no solamente sentirnos esquelenses por adopción sino también nacer ambos nuevamente aquí como otra primera vez.

Pero el agradecimiento mayor queremos hacerlo juntos al principal protagonista de esta historia. A ese Dios siempre presente en nuestros pensamientos y acciones, gestor de la cadena de milagros que posibilitaron que hoy, un año, siete meses y algo más de esos días que marcaron nuestras vidas, sigamos estando juntos, en Esquel, contemplando maravillados las montañas, los alerces y la nieve, esperando de la mano la llegada de una nueva primavera.

Porque gracias a Dios veremos florecer juntos el ciruelo morado que nos recibe desde su lugar en la plazoleta cada vez que nos asomamos para mirar hacia la calle.

Un ciruelo que en estos días se llenará de flores, también gracias a Dios.

Olga
( la que nunca estará preparada para su ausencia).


*** Podes seguir en el blog de Daniel su relato de lo... ¿vivido ? 



Quisiera compartir los comentarios de los amigos que me han dejado en otro de los blog: 



Aquelmar dijo...
Olgui, acabo de terminar de leer tu relato. Me atrapó desde el comienzo hasta el final. Parecía que estaba leyendo un cuento de literatura fantástica, y me hizo poner la piel de gallina, no en sí por lo que contas, sino porque estoy absolutamente convencida que "estas cosas" existen, pero sólo lo creemos los que miramos con los ojos del corazón. 
Tomo todo esto como algo absolutamente natural, y no cuestiono en lo más mínimo tus dichos, todo lo contrario.
Los que pasamos por momentos críticos en nuestras vidas, como le ocurrió a Daniel, a vos, a mí; no podemos más que maravillarnos por haber tenido la especial percepción de aprender a capitalizar los hechos que para algunas personas serían "fatídicos". En esta escuela que es la Tierra, todos, absolutamente todos, vinimos a aprender ,para poder corregir nuestros errores de otras vidas.
Yo tuve que pasar por varias crísis de salud para lograr ser quien soy hoy. Se ve que el Universo, al darse cuenta de que no estaba modificando nada dentro de mí, me siguió "premiando" con enfermedades, para poder hacer esos cambios. 
Creo que ninguno de los tres (Daniel, vos y yo), ya somos los mismos. Como dice Coelho, somos Guerreros de la Luz, que en distintos grados de evolución, brilla en nuestro interior.
Un beso grandote
  
 *Débora Carina Galatro dijo...
La verdad es increible lo que acabo de leer y la vez hermoso el mensaje...... sin palabras.... solo recomiendo a todos que se tomen un rato para leerlo con tranquilidad....Felicitaciones!!
  
 **Monica Maccia dijo...
Hija de putaaaaaa!!!!!!! lloré, reí, me emocioné.... que cosa mas hermosa !!!!!!!!me quede leyendo y mañana lo voy a volver a leer...como me gustó !!!!
A medida que pasaban las líneas, se me ponia la piel de gallina y se me llenaban los ojos de lágrimas, cuando hacias referencia a la sala de terapia, te juro, sentía que estaba allí... y te vi dormida en un colchón a la derecha de Dani mientras "trabajaban"... me pasó algo muy pero muy extraño con esas líneas...(tenias algo verde puesto???)
Cuando contabas lo de la morgue, senti a Dani como "flotando" por ese pasillo blanco con una puerta a su derecha y escrito en letras negras la palabra morgue....tenia puesto una túnica muy pero muy liviana, no transparente, pesada a los ojos pero a la vez sumamente liviana, se entiende???
.Sigo escribiendo y tengo escalofrios que me recorren el cuerpo, como un temblor y siento mucha paz...
Son dos seres de luz, lo sé, y tambien sé que el AMOR que se tienen va a ser inmortal en ésta y en vidas posteriores.... porque Dios existe y sus Angeles también y GRACIAS A EL pude encontrarlos en mi vida, a mis dos Angeles que se llaman Olga y Daniel.
LOs quiero Yegua Madrina, Los AMO !!!!!!!!!
GRACIAS !!!!!!!!!


 - Guerrera de la luz dijo...
Gracias Raquel!!!el libro está cumpliendo su objetivo y entre las primeras personitas especiales que quería que lo leyeran estabas vos amiga. Estoy feliz por lo que está ocurriendo en tu vida.Tkm!!
  
-Guerrera de la Luz dijo...
Hola Débora, un placer conocerte.Graciasssssssssss!!!! y si también en tu vida este pequeño relato cumplió la función me alegro de que haya llegado en el momento indicado . cariños amiga!!


 - Guerrera de la Luz dijo...
MONIIIIIIII!!! hermanita del alma y de la vida!!! ( te saludaré como mereces por el privado) je!. me alegro tanto por vos... Jamás verías en mi, el color verde ya que mi preferido es el azúl.Lo que viste que tenía sobre mi en color verde, es un saco tejido de Dany en color verde oscuro que nunca me separé de él. Tener su saco sobre mi piel era para sentirme protegida por él.lo tenía en el momento que decis vos.También lo llevo cuando viajo sola. Lo de la morgue.. es otro tema y le corresponde contarlo a Dany,pero algo de eso hay. Te quiero tanto,tanto...
  
 *Osvaldo Guidi dijo...
Gracias mi amor !!! creo que lo voy a imprimir y como siempre nos leemos, lo utilizaré, por algo llego a mi, nada es casual olgui.
besos 
Osvi
  
 *Hernan Melicchio dijo...
ES COMPLICADO., LO LEI TODO EN EL ENCIERRO DE MI OFICINA., ANTES DE ENFRENTARME A MUCHAS PERSONAS...NO PARO DE CONTENER MIS LAGRIMAS, TE JURO. SE LO VOY A LEER A MIS VIEJOS!!!! A USTEDES LOS MANDO DIOS A MI VIDA!!!!


*Digna Reyes dijo...
 Daniel que bello y emotivo relato, donde se demuestra el amor infinito de una pareja y el amor y sobre todo el tener FE en Dios que es lo mas importante que hay que tener nunca hay que perder la FE en nuestro señor. Gracias AMIGOS por haber ... compartido su hermoso regalo de cumpleaños lo senti muy dentro de mi y se salieron las lagrimas que hermosas personas son Daniel. y Olga me siento muy contenta de conocerlos asi sea virtualmente. besossssssss a Olga y un beso inmenso y un abrazo a ti Daniel, que Dios te bendiga y te de muchisima salud y vida. Mil gracias!!
  
 *Puertae Colectivo de Noticias dijo...
Muy lindo Olga y Daniel, realmente muy conmovedor (me tenía que ir a trabajar y me quedé leyendo).Daniel, No sabía que habías estado tan mal, sí recuerdo cuando pidieron sangre para vos, nunca te dijimos pero fuimos a dar un poco. Un beso para los dos.

 *Débora Carina Galatro dijo...
Bueno si descreia un poco de Dios desde la muerte de mi mamá ahora ya tengo la seguridad de que realmente existe, una lástima que tenga que leer algo para volver a creer en él, pero bueno asi es...
No se si se acuerda que cuando nos hicimos amigos en facebook a los días le escribí un msj privado diciendole que se notaba que era una gran persona y demas palabras, ahora le comento que jamas me dió por escribirle algo asi a una persona que no conocia... pero en este momento entiendo todo, no hay duda que usted es una persona especial porque de alguna u otra forma lo sentí asi desde un principio, le puedo asegurar que está cumpliendo la misión en este mundo!!!!
Si en algun momento viene a Buenos Aires me encantaria conocerlo a usted y su esposa estoy segura que después de tener una charla con ustedes mi vida va a cambiar....
Les deseo lo mejor del mundo y siempre estaran presentes cuando reze.
Muchos saludos y que esten bien!!!!

 *Anonymous dijo...
Un ser de luz me dijo que leyera este texto y en realidad es hermoso.
Laurilitas


 *Manu y Clau dijo...
Personalmente te digo que al leerlo, poco a poco y sin proponermelo las lágrimas primero empañaron mis ojos y luego rodaron por mis mejillas, gracias por compartir esa experiencia de vida con nosotros, y gracias por trasmitirnos vuestra fe en el ser que siempre está a nuestro lado aunque no lo veamos. Nosotros tambíen los queremos, Clau y Manu
  
 *Micaela Biagiola dijo...
 HAAAY olgguii me llore todo con lo q escribiste de dani! me lo compartio en mi muro, lo lei y estoy totalmente de acuerdo con todo! mas alla q la historia yo la conocia me parecio hermoso como la redactaste y totalmente milagroso lo que le paso a dani!, la verdad que si no supiera quienes son ustedes y no confiara como confio no lo creeria!, la verdad que es increible lo que paso y su recuperacion realmente en las manos del señor no hay imposibles!
hoy mas que nunca confirmo y afirmo que lo que le paso a dani fue sobrenatural!
les mando un besoote ya saben lo mucho que los quiero


*Carlos Fernández dijo...
CARAMBA, CUANDO UNO PIENSA QUE CASI TODO ESTA...CUANTO SE EQUIVOCA.
UNA EXPERIENCIA DE AMOR Y DE VIDA INIGUALABLE.
ME DESCUBRO ANTE ESTO. ANTE UDS.VERE SI LO HABLO CON ANDRES PARA SUBIRLO A LA PAGINA, Y DARLE UN LUGAR CORRECTO.
UN GRAN ABRAZO
CARLOS.


*Luis Burgos dijo...
Olga y Daniel...es EMOCIONANTE !!! y ...
 LOS QUIEROOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!
  
 *Delfina Acosta dijo...
Muy emocionada leí el texto.
Me gustó. Tiene mucho valor el escrito. Así que la mimas... Y cuántos sobresaltos le diste a la mujer amada. Esas idas y venidas. Las palabras de los médicos...
Te deseo una larga y próspera vida junto a tu Olga.
Que Dios tenga un amor especial para ustedes, como yo lo tengo, pues veo que son dos personas con quienes se puede contar.
Y felicidades por los 66 pirulos !

*Silvana dijo...
QUERIDOS AMIGOS DE RUTA...ESA RUTA CREADA POR DIOS. EL SEÑOR ES EL MISMO DE AYER ,HOY Y SIEMPRE.EL ES EL PRINCIPIO Y EL FIN..EL ALFA Y EL OMEGA...EL CAMINO ,LA VERDAD Y LA VIDA.
QUE ESTE RELATO SIRVA PARA QUE MUCHOS REGRESEN A CASA..EL LOS ESPERA CON LOS BRAZOS ABIERTOS.NO IREMOS LAS COSAS TERRENALES...SI, EL REINO DE DIOS...AMOR,CARIDAD...HERMANDAD...PAZ,JUSTICIA....UN MUNDO MEJOR..ESAS SON LAS BUENAS NUEVAS..EL ESTA VIVO...
BESOTOTESSSSSS MULTICOLORESSSS...CON AROMA A ...CESPED RECIEN CORTADO...

 *Graciela Gaito dijo...
LEI TU RELATO QUERIDA OLGA , ME EMOCIONO, MUCHO, LO LEI CON LAGRIMAS EN LOS OJOS, COMO NO ENTENDERLO, SI VIVI UNA EXPERIENCIA PARECIDA DOS VECES EN MI VIDA...MARAVILLOSO ESTO ES ASI ,LOS DOS JUNTOS AUN MUY JUNTOS MAS QUE ANTES PARA TODA LA ETERNIDAD GRAAAAAACIAS HERMOSO


*Pena, Clpaxtix, TinaG, Dana, No, Sena, Qpela. dijo...
Hola, a tal extremo no me quedo otra que aparecer, nunca pensé que estaría dentro de este sueño ni de esta bendición, como el soñador que solo quiere soñar y sueña con seguir viviendo y hace vibrar a los demás , alguna fuerza habrá para los sueños sean realidad. Bue, al menos se sabrá que existo y ya no se durara; Quizás nadie diga más que soy un invento de Uds.
Todos piensan que cuando Daniel entra en coma se transforma en un Samurái.
Pena, de Los 7 Samuráis, perdido en el tiempo de Parque Chas.

*Maria Ariccia dijo...
Los que tenemos la suerte de conocer a Daniel sabemos que es un ser de luz, porque irradia paz y te deja traquilidad cuando tenes un problema y lo charlas con él.
Asi que Dios lo quiso dejar en la tierra, hace falta aqui, porque el se brinda ...a los demás.
Así que querida amiga disfrutá lo que la vida te regalo.
Los quiero mucho a los dos Maria

 *Mariangeles dijo...
Cuando terminè mi escuela secundaria, mi madre escribiò en mi guardapolvo escolar: Sos mi orgullo;hoy puedo decir ciertamente y a los cuatro ¡Siempre fuiste mi orgullo mamà!
Impresionante historia,al leerla uno se siente viviviendo ese momento y hasta escalofrìos en la espalda.
No me sorprende que escribas tan magnificamente bien ,siempre fuè "tu tarea pendiente",pero la verdad Sì que te luciste!!!!!!
P/D: obviamente,mis lectoras no pueden perderse esto!! asì que con tu permiso.... me lo llevo a mi blog.
Beitos!
Guerrera de la Luz  dijo...  Gracias  a ustedes amigos Samuraís. Hermoso poema, hermosa captura de un sueño. 


Guerrera  de la Luz dijo...


Gracias a vos amigo Osvi.. y deseo para tu vida lo que vos deseas para la mía pero el doble. Son tus palabras.Tkm Felizzzzzzzzzz vidaaaaaaa amigo querido !!
AMOR
PAZ
LUZ
RISA
ALEGRIA
FELICIDAD
DAR
  
 Guerrera de la Luz dijo...
Qué placer conocerte Hernán, además de compartir diariamente nuestras vidas.Valoro muchísimo que te hayas apartado del mundo para leer este relato. Espero que sea de bendición para tus papis. Esa es la función que debe cumplir .felizzzzzzz vidaa amigo y un besote para tus papis.
P/D: a vos también Dios te envió a nuestra vidas y te pido que te quedes porque la pasarás bien.No todo es lágrimas te lo aseguro! Palabra de Guerrera de la Luz!! jajaja.

 Guerrera de la Luz  dijo...
Digna!!!!siempre siguiendo todo lo nuestro !! mil gracias amiga por estar!!!!! Eres una bendición y te queremos muchísimo.te piso que pases este relato a quién sientas que lo esté necesitando. Para eso es, o "Alguién" me está utilizando y me gusta.TKM!!


 Guerrera de la Luz  dijo...
Puerta E!!!mil Gracias Milagros, era imposible para mí conseguir tantos dadores de sangre para ir reponiendo la que se estaba usando con Dany en el hospital. Casi dos días me dedique sólo a eso.Al ser nuevos o casi nuevos en un lugar se hacen duras muchas cosas, entre ellas conseguir sangre.Es por eso que te escribí ese día.....Gracias por donar un "poquito" de "VIDA" CUÁNTOO!! Gracias equipo de Puerta E!por la Vida de Dany y por esta hermosa amistad que crece día a día.Los queremos!!!
  
Guerrera de la luz dijo ...Muchas gracias por  leerme Laurilitas


 Guerrera de la Luz  dijo...
Querida Débora: con tus palabras.. este relato ya cumplió su función.Bienvenida !!!


 Guerrera  de la luz dijo...
Claudia y Manu!! espero que les sirva y mucho chicos. Dios hará.. vamos.. saben que estamos con ustedes.Vinimos a este mundo a "Ser felices" a "pasarla bien" solo hay que dejar que todo fluya y leer algunos testimonios que aquí estan dejando nuestros amigos.Los amamos!!


 Guerrera de la luz dijo...
Te quiero Mica!!!!!!!!! gracias por la alegría!!! tu testimonio, es tuyo y por eso no lo coloqué aqui. Eso lo decidís vos amiguita!! Estoy muy felizz por vos y tu familia. Grande Dios!!! Los quiero.

 Guerrera de la luz  dijo...
Gracias Carlos!!!! nos emocionaste y mucho amigo!!TKM!


 Guerrera de la luz  dijo...
Qué lujo que nos visites Delfina!!.Una escritora como vos.. Gracias ! te admiramos y queremos mucho .


 Guerrera de la luz dijo...
Mi payamédica... Silvana.. Como te amo paya!!!! gracias por quedarte a cargo de Argentinos por los Niños. Que, pese a ser una de las creadoras del grupo, moviiento o como sea..junto a Claudia,( otra loca más) Dios propuso otra cosa . Se que al estar vos, es estar yo misma amiga. Lo harás mas que bién porque no soy yo que coloco a los administradores de los grupos y vos sabes bien de esto.De todos modos, sabes que siempre estaré.te amoooooooooo!! te admirooooo!! gracias por ser mi amiga!!


 Guerrera  de la luz dijo...
Querida Graciela, sabía que entenderías este lenguaje especial. te quiero mucho amigaaaaaaaaaaa!!

 Guerrera de la luz  dijo...
Gracias Maria!!!! te queremos Pincharrata!!! claro que valoro este regalito de "Racing".. jajaj. tal cúál amiga.. Dios nos dió el regalito de salir de la Web y conocernos.. que placer! que amor!! que amistad!! y que hermosos momentos estamos viviendo juntos. Te amamos y tambien a Leo!! besitossssssss


 Guerrera de la luz dijo...
Hijita.. no se que decirte, entre risas y llanto cuántas cosas pasamos juntas y a pesar en la distancia estamos mas unidas que nunca. Saliste loca a mi y bloggera a muerte.. lo lamento!!! . Pero creo que esta será la mejor herencia que te dejaré. Y no solo eras mi orgullo en ese momento, siempre lo fuiste y lo seguis siendo y cada día más.Por ser una luchadora en la vida, una Gran persona, por tus logros, por tu hermosa familia ,por tu generofem amado!!! Gracias por leerme, es verdad lo de la "asignatura pendiente".Siempre me gustó escribir, estudiar todo, pero bue, hay un momento para cada cosa... Nunca es tarde diría Dany doce años atras cuando le decía que ya era tarde para nosotros, y me convenció que realmente no era para nada tarde...
te amooooooooooo hijaaaa!!! gracias por permitirme ser tu mamá! un lujo realmente.


 *Juan dijo...
Querida Olga, he leído con sumo interés, tu vivencia:
Traslado a esa zona a quién Daniel comparaba contigo. 
Tus sentimientos ante su enfermedad terminal, tu modo de aferrarte a la ilusión, al amor, a la vida misma.
Sus contactos con el más allá, visiones, relatos, premoniciones..., el amor que le profesas en cada uno de tus comentarios.
Me parece fantástico el modo de narrar tan bella historia de amor, en la que Dios y éste son los protagonistas principales, y Dany y tú, actores secundarios.
He vivido situación similar de enfermedad, carcinoma en páncreas, mi madre, varios meses, se bien por lo que pasaste en ese hospital, de toda esa experiencia, tan sólo envidio el resultado.
He de decir que pienso que Dany está en otra escala, superior, por lo que escribes, un hombre bueno en todo su significado, un "alma blanca" y tú lo eres también por contagio.
Personalmente diré que sentí sensaciones bellas mientras leía, alguna lágrima, la piel de gallina, estómago encogido..., tu conoces esas sensaciones mejor que yo.
Agradecerte me queda, que hayas compartido, tanto amor conmigo a través de tus escritos y desearos a ambos que Dios no os separe nunca, pues sois almas que se complementan y necesitan.
Un abrazo.


 *Pilar Díaz dijo...
hay amiga, estuve leyendo, este relato, y no me anime a preguntarte nada, no sabia, si era verdad, o un relato tuyo, para los que hemos perdido a seres hermosos, como Daniela y su papa( mi esposo), que ahora estan juntitos en el cielo. Ralmente lo lei, y me conmovio mucho. Lo volvere hacer una y otra vez, cuando lo necesite, y para que me de fuerzas para seguir en esta lucha, eterna de mi vida.Un abrazo Olguita y muchas, pero muchas gracias! Un beso

 *Pol dijo...
Olguita... te quiero... me da mucha vergûenza decirte que no sabìa lo de Daniel. Perdòn.
Es impresionante lo que escribiste!!
Te quiero mucho!! Un beso enorme!!
  
 *Mariana Campora dijo...
me encanto Olgui!!....que manera de lagrimear !!!!


  Guerrera dijo...
Hola Juan!!! juan "sin miedo".. Gracias amigo!! palabras emocionantes.. Cuánto!! te quiero amigo!


 Guerrera dijo...
Queridísima Pilar: hace apenas unos días que tu amada Daniela partió hacia "la entrega oficial de alitas", Dios sabe porque escribí esto, yo no lo se. Siempre estaré amiga para ti. no lo dudes. este relato ya cumplió la función que debia. Es tuyo ahora. te amo


Guerrera  de la luz dijo...
Mi querido PoldeLux!! no tiene porque darte verguenza ya que muchísimos amigos no se enteraron. No pude avisarles a todos.Pero sabía que cada uno estaba espiritualmente junto a nosotros. Los amigos, muchas veces no se ven, pero se siente su presencia. Todos ustedes estaban, te lo aseguro,y por eso salimos adelante. por la fuerza tremenda que dá amor de la amistad verdadera. Yo tambien te quiero mucho.
  
 *Mirta Tello dijo...
Ay Olga..Querido ser de luzzz!!! Tu historia me llega al alma!!!..me has dejado sin palabras.. y sin casi aliento al leer tu relato... Pocas veces en mi vida me a tocado pasar por todas las emociones y sensaciones que puede llegar a tener u ...n ser humano en tan poco tiempo...Eres tan fuerte y tan sensible al mismo tiempo!!!.. TE ADMIRO!!!.. Te necesitamos entre nosotros!!! Mucho por hacer!!!..No fue casual que Daniel se cruzara en tu camino he!!!..como tampoco creo que sea casual que te hayas cruzado en "mi" camino y con todas las personas que tenemos trato con vos atraves de internet!!! ME SIENTO MUY ORGULLOSA DE VOS!!! Se que tengo que aprender mucho de ti!!! Graciasssssss!!!...
Abrazos llenos de luz!!! 
P.D: El Sabado porsupuesto que me acordare del angelito Daniel!!!!!!!!
NAMASTE!!!
Mirta


  Guerrera de la luz  dijo...
Que lindo lo que me dices Mirta!!!!.. Si este relato sirvió para que la gente se aferre más a Dios y en algunos casos , aquellos que estaban enojados con ÉL vuelvan.. ya está. valió la pena todo lo pasado. nada es casual amiga. Mucha luzzz para tu vida.Estoy muy emocionada con tus palabras y por todo lo que este relato está moviendo dentro de los amigos.TKM!!!!!!!!!!
  
 *Patito Giménez dijo...
es hermoso tu relato isabel, me alegro de ese resultado, para Daniel, y que vos te sientas mejor, gracias por compartir un pedacito de tu vida,Sos un ángel realmente. Lo mejor para ambos, abrazos

 *comuna rural carrenleufu dijo...
Hola amiga ,enprimer lugar queria agradecerte el q me hayas elegido para ser una de las veneficiarias de tu libro, y por otro lado felicitarte, porq esta muy bueno; la persona q te dijo q tedrias q haberlo seguido tenia razon.reitero mis felicitaciones, un beso y continua escribiendo ,q que este sea el primero de un monton
un beso


  *Boris Gold dijo...
Muy bien escrito y con esa dosis de suspenso especial que lo hizo perfecto.me quede con ganas de más...
Me dijo alguien que de esto sabe un poco:( mi hijo, especialista en terapia intensiva) que no se muere el que quiere, sino el que puede.
Me alegra que ahora estén bien,
Que tengan una linda vida.
(simplemente...un poeta)


 *Carla May dijo...
El amor todo lo puede, verdad?
Desde perdonar hasta convencer de no irse antes de tiempo. Todos quienes hemos "recuperado" a alguien amado damos un nuevo significado a todo lo que sigue, con Dios o sin él. 
Son ambos muy afortunados de tenerse. Y qué feliz me hace eso!

 *Pedro lápido Estrán. dijo...
Olgui: 
Con profunda satisfacción, he leído ¡un escrito estupendo!. 
Por supuesto que no está exento de la posibilidad de mejorarse: hacerlo más sintético, eliminar ripios, etc.; pero eso sería una cuestión de forma y no de fondo. (Ya lo dijo Borges: "Un escrito nunca se termina, solo se abandona") Pero es de una vivencialidad emocionante, continua, y prolijamente expresada, que aparece ante mis ojos como muy meritoria, (ya que nunca habías escrito - no era lo tuyo), bueno ahora lo es - sin ninguna duda - sobre todo considerando el tema - casi fantástico - en donde es muy fácil caer en el delirio expresivo llevado por la emoción y plantear situaciones no creíbles - no es este el caso -. Además de pintar (Porque es una pintura) un amor tan profundo y tan subordinado, que lejos de desmerecerte, (como podría parecerle a alguna mujer mediocre), te engrandece haciéndole desear a todo hombre que lee, tener la gracia de Dios, de ser querido así por una mujer.
Te felicito por el escrito, y te admiro, por haber aprendido a amar de esa manera. Creo que Daniel, ha sabido esta vez elegir con quien comparte su vida.
Un abrazo grande para los dos, y mis mejores deseos.




 *Natalia Soledad Nuñez dijo...
Natalia Soledad Nuñez Muchas gracias a Olga por contar esta hermosa experiencia de vida, de amor, de aprendizaje..

 Guerrera de la Luz  dijo...
Gracias Patito!!! te queremos mucho!!


Guerrera  de la luz dijo...
Hola Comuna Rural!!Nada es casual amiga..Gracias por tus hermosos deseos y consejos .Cariños
  
 Guerrera de la luz dijo...
Pedro, querido amigo.. Gracias!!!!!!! Desde ya que tomaré tus consejos en cuenta,vos sabes más que yo "del arte de escribir" pero te digo un secreto: Siempre escribí, solamente que algunas circustancias de la vida me dijeron NO y sólo escribiá para mí y en la "oscuridad".Cuando el Alma es libre se ilumina y sale a la luz.¿recordas mi revista?.. "porque todo sale a la luz".Es así,Mi alma es libre ahora y salió a la luz.En cuánto al amor... Gracias!! seguimos tocando ese tema por privado. Todo llega querído amigo.te queremos mucho!!!
  
 Liliana Alicia Gestari dijo...
Olga sos una mujer exquisita.Lograste que se me cayeran unas lagrimas al leer tu escrito..Gracias!!!!!La mayor felicidda para los dos..Un abrazo afectuoso para ambos


 * Mabel Lavenereira dijo...
Es realmente impresionante está historia y cómo te atrapa, gracias es sensacional, maravilloso, gracias amiga.

 *Julian Wesler dijo...
Excelente!!!! Olgui tenés que publicarlo, es una maravilla, yo no soy muy conocedor pero me llegó al alma!!!!

 *Claudia Peral dijo...
Muy pero muy fuerte para mi gusto!!!! lo tuve que leer en varias partes, se me helaba la sangre de solo pensarlo, me has hecho llorar mucho!!!!!!!!!! Pero realmente vale la pena, es atrapante, es una historia real, pero como los quiero a ambos es como si lo estaría viviendo, y bue viste soy lloronaaaaaaaaaa como vos!!! jajja te felicito!!! exelente.-

 *Eliana Elsesser dijo...
Sos un verdadero testimonio de que para Dios no hay imposibles y que solo ÉL tiene el control de nuestras vidas,mis felicitaciones por serle fiel en todo momento aún en los peores,todos deberiamos ser como ustedes Olga y Daniel,verdaderos guerreros y fieles hijos de Dios Padre...Gracias por compartir tan bello testimonio,Dios te usa enormemente...que sigan sobreabundando las bendiciones en tu vida y en la de tu esposo!!!!!


 *Clau dijo...
Basta che si vas a seguir escribiendo así para hacerme llorar te voy a tener que pasar factura con el cirujano plástico para que me estire las arrugas!!!! jajaja es BELLÍSIMO PERO MUY FUERTE!!!!


 *Silvia Salcedo dijo...
Querida Olga
Recien lei tu cuento, es hermoso, lo lei en el momento que peor estoy o descreida, no se, pero gracias me ayudo, yo te escribi alguna vez pidiendote oraciones para mi hijo, Carlos, que tiene un linfoma y de los peores, esta pasando un infierno y si !!!! dios no me escucha,no se que pasa, pero de todas formas gracias, y feliz doble cumple para DANI.
  
 *Marie dijo...
Olguita, te escribo con lágrimas de emoción, de alegría al saber que Dios obró un milagro en sus vidas. A veces no entendemos ciertas cosas, muchas pruebas, y nos aferramos a ellas y el dolor persiste más pero solo Dios sabe que detrás de eso hay un aprendizaje, un motivo. Me alegro mucho que tengas a tu esposo, que sean muy unidos y desde la lejanía le envió mis mejores deseos en su cumpleaños. Además el regalo que le han brindado es genial!!! Un besito y felicidades y gracias por compartir tu historia.


 *Oscar Carcamo Oyarzo dijo...
 Lei tu relato....."La vida esta llena de casualidades que no ocurren por ocurrir"......todos somos parte de un gran plan.........FELICITACIONES!!!




 *Myriam Elizabeth Ariccia dijo...
Hola Olga! siempre veo tus comentarios TAN CREYENTES. Las personas que compartimos una esencia sana debemos estar unidos por "ESE HILO ROJO INDESTRUCTIBLE"! BENDICIONES PARA VOS Y TU ESPOSO!
  
 *Luna Azul dijo...
felicitaciones amiga!!! Eres una mujer hermosa, por dentro y por fuera. De hecho, hay mujeres 
exquisitas, mujeres extraordinarias que se preocupan con amor, son 
brillantes, valientes y queridas por muchos. Sin lugar a dudas eres una 
de ellas!



 *Alexander Jesus escribió: dijo...
Bueno, como primera medida debo reconocer que es un texto bastante extenso sin una densidad distinta al de el testimonio de un amor inconmensurable, de una fe que resiste cualquier embate a pesar de contar con todas las evidencias o el tiempo en contra. Hay cosas que escapan a nuestra comprensión, lo se. que solo pueden encontrar significado en esas fuerzas interiores que mueven también el mundo, que lo impulsan, que hacen que sea imposible no creer en lo imposible. En el texto recorres todas las estaciones de la dificultad, de la perplejidad, del miedo y la alegría, pero sobre todo de la lucha sin tregua porque la vida siga como tiene que ser: con los que amamos, en función de ellos y con la templanza interior que no nos otorgan las máquinas, ni las medicinas sino eso que yo respeto y admiro mientras no se use contra nadie: la fe. Ademas lo enmarcas en ese contexto de tu querido Esquel, y se lo que significa para ti. Cuenten siempre tu y Daniel con el cariño a la distancia de este su amigo. Felicitaciones por la delicada ambientación del blog.
  
 *Sandra Rebord dijo...
Estimados Daniel y Olga:
Me he tomado el atrevimiento de imprimir su historia; quiero contarles que mi esposo es médico legista y trabaja también como médico de PAMI, se lo entregué para que lo lea y a su vez para que lo comparta con sus compañeros de trabajo (también médicos). 
La idea es que tengan siempre presente que están trabajando no sólo con nuestro cuerpo sino también con nuestra alma, con amores, con la vida futura de quienes se quedan con la ausencia...
Hoy que la gran mayoría de los que trabajan para la salud piensan y actúan como si todo se resumiera en un corazón, una vesícula o el órgano de turno sin tener presente que esos órganos pertenecen a una vida entera, a una familia, etc. 
Les doy las gracias por compartir tan valientemente su vivencia!
Mi corazón para uds.


  Guerrera  de la luz dijo...
MILLLLLLLLLLLLL GRACIASSSSSSSSS Amigos queridos!!! jamás esperé recibir comentarios tan lindos ,y tantos!!!. Cariños y Felizzzzzzzzzzz Vidaaaaaaaaaaa para todos!!!!
  
 *Mirta Gaudino dijo...
Hola chicos!!! feliz cumple Dany !!(tarde, pero seguro) me gusto mucho el relato de Olgui, muy emotivo y aleccionnador!! Con tu permiso, lo pase a mi gente que se, lo va a saber apreciar. Besos a los dos y un abrazo de corazónn....
  
 *Silvana Tomasi dijo...
que historia olga ...la verdad que me emociono mucho ...gracias por compartir algo asi conmigo... que gran enseñanza!!! te mando un abrazo fuerte
  
 *Sol Patricia Botero dijo...
Estuve mirando tu blog y el de Olga. Felicitaciones!. 
Qué hermoso relato Olga!!!Es maravilloso ver cuántos escritores, cantantes, cantautores,poetas y más hay reunidos aquí entorno a un solo sentimiento: La Palabra hablada y escrita vuelta acordes, ilusiones,sueños y sentimientos Íntimos . 
Es increible tu labor. 
felicitaciones amiga!


 *Guadalupe Espinoza dijo...
Olgui....qué puedo decir?? Lo leí un par de veces, las dos me sacaste lágrimas. Es increíble la manera en que relatas todo, es como si lo viera en una película. Tenías razón cuando me dijiste que yo lo tenía que leer y lo comprendería. Sabes?? Ahora mismo tengo muchas ganas de llorar. Eres afortunada y Dany es afortunada, primero por tener el regalo de la vida, que ya en sí es hermoso, pero más por tenerse el uno al otro. Por ser personas llenas de amor, llenas de luz. Por ser personas que, a su vez, pueden compartir de ese amor y de esa luz a los demás. Dios existe, claro que existe, pero eso solamente lo sabemos cuando, por alguna circunstancia, tenemos un encuentro con Él. Amiga (que orgullo poder llamarme tu amiga), estoy agradecida por haber leído tu libro, por haber tenido ese privilegio porque no es un relato cualquiera, es entrar en la intimidad de tu alma. Eres una gran mujer, eres ejemplo y eres luz. Muchas, muchas gracias.
Dios los Bendiga y que ese mensaje de amor y de fe llegue y fecunde muchos corazones.
Te Amo amiga.... =)
  
 *Mariana Gatica dijo...
Olga cuanto amor es bellisimo a medida q vas leyendo es como si estubieras viviendo el momento.... pensas, valoras lo bello q es el amor y la fe...es inevitable emocionarse,llorar,sin dejar de abrazar al amor de tu vida pensando tantas cosas lindas....agradeciendo a dios por darnos la opotunidad de cruzar nuestros caminos y por muchas cosas mas."Dios ,Angeles,Milagros "
tengo guardados tus msj y siempre recuerdo algo muyyyy lindo q me dijiste y no dejo de darle gracias a dios por tu amistad y a vos por compartir tan maravillosa experiencia de vida.
amiga todavia no me recupero quede resencible...sabes yo tengo en la pag una foto tuya con daniel y tube intencion de poner tantas cosas en ese momento pero la imprecion cuando la vi y se la mostre a mi marido...q caras de paz parecen angeles...te escribo esto y no veo el teclado porq termino de comprovar lo q vi en ese momento...y como bien vos en algun momento me dijiste dios hace las cosas y sabe por que...todos te nesecitamos ...millones de besos. .,fuerza amiga nunca olvides q muchos corazones estan con vos .te quieroooooooo millones de besos!!!!!!!


 Daniel Galatro dijo...
Quizá debí haber sido el primero en comentar tu relato. Porque soy uno de los protagonistas, después de Dios, de nuestro amor y de vos. Pero no me atrevía. Había sido demasiado impactante para mí como para decir un par de tonterías que hubieran quizá estado bien escritas por provenir de mi mente virginiana y entrenada, pero sin contenido profundo por no surgir de mi corazón.
Tardé días pese a tu insistencia, pero finalmente hoy me senté a comentarlo, sin haber logrado llegar al convencimiento de que lo haría como debía.
Fui testigo del "plin", esa orden que recibiste de escribir tus vivencias. Seguí tu esfuerzo enorme que logró transformar sentimientos en palabras y fui el primero es escuchar de tu boca la lectura de los borradores, mojados por las lágrimas que tu propio escrito te hacía brotar. Y así supe qué había sucedido mientras yo "no estaba". Porque lo sospechaba, pero no lo sabía con tantos detalles.
Estoy orgulloso de vos por lo que viviste y cómo lo viviste, mucho más que de cómo lo reflejaste en el papel. Porque ésta no es una obra literaria. Va mucho más allá. 
Cuando Dios te puso en mi camino y te hacía cruzar cada día la Avenida Bossinga para llegar a la oficina en la que te esperaba con el corazón saliéndome del pecho, tuve la premonición de que cosas importantes iban a sucedernos en el futuro. Pero todo fue más de lo que pensaba, todo fue mejor de lo que pensaba. Esto que escribiste no es el final, la meta de algo. Es apenas un paso más. Porque sé que encontraste un rumbo en tu vida que siempre habías merodeado pero que ahora marca tu destino. Y espero estar presente cada día para sorprenderme por tu crecimiento, un maravilloso florecer del cual me siento una parte importante en el comienzo pero ya no tan necesaria. Porque estás en condiciones de continuar el camino sin depender de mi ayuda, aunque siempre estoy y estaré para lo que quieras. Un día te dije que, como decían en Roma de los cristianos, la gente nos vería pasar y pensaría: "miren cómo se aman". Y haber logrado eso es premio suficiente, aunque Diosito nos malcría y tiene muchas más cosas reservadas para nosotros.
Gracias, por existir y por permitirme ser parte de tu vida. Y por ser uno de esa pareja que puede conmover al mundo simplemente con su amor. Un beso tierno, dulce, enorme e interminable.
Tu Daniel
  
 *Graciela Provenzano dijo...
Acabo de leerte..simplemente MAravilloso...gracias por compartirlo amiga!! UN beso enorme..sos una gran persona !!! TKm
  
 *Rosario dijo...
no encuentro palabras para describir el orgullo que me hace sentir ser tu hija.Que hermoso es lo que escribiste,como me hiciste llorar,imaginando todo lo que habia pasado mientras lo leia...lo que me hace sentir q tuvieron q pasar por todo eso y solos los dos,tan lejos!!!!!y no es comun ver como dos personas se puedan amar tanto,pero yo doy fe de ese amor q mami y dani se tienen,y que nunca se va a terminar.TE ADORO MAMI,TE AMO!!!!TU SUPER ORGULLOSA HIJA,ROSARIO.BESOSSSSSSS

 Guerrera dijo...
Amigos de mi alma, de mi vida...cada vez más comentarios y cada vez más me quedo sin palabras... CUÁNTOOOOO!!!! sólo sé Dar Amor, creo que es lo único que sé. Pero lo que no sé,o mejor dicho no sabía era RECIBIR y tanto amor de tantas personitas que mágicamente han entrado a mi vida.Gracias por enseñarme a recibir algo que siempre pensé que no era merecededora.Los amo y a todos, porque soy asi y no me arrepiento de ser así.

 Guerrera de la Luz  dijo...
Dany, mi amor.. Gracias por enseñarme todo lo que se, todo lo que conozco( desde un cine,un subte, un micro, hasta una escalera mecánica) gracias por sacarme a la luz, por dejarme crecer, por permitirme estudiar, por valorarme, pero sobre todo me enseñaste a ser libre, porque "los gorriones" debemos ser libres sino nos morimos .. Gracias por estar, y seguir estando. Me prometiste una fiesta la estamos teniendo pero quiero seguir bailando y juntos.Te amoooooooooo!!!

 Guerrera de la Luz  dijo...
Rosario,te amo tanto hijita.. Vos sos mi orgullo,porque sos una gran luchadora en la vida,porque sos una colo hermosa por fuera y por dentro. Una gran mamá que la lucha sola por esas dos "PERLAS PRECIOSAS" que Dios te dió. Sabes mas que nadie que si Dios me recompenzó con una persona tan grande como Dany es porque soporte todas las pruebas lo mejor que pude , y por ustedes. y llegó Daniel como premio a mi vida. NO lo dudes, Dios te ama y te cuida y por eso te esta preparando para la llegada de una persona especial como lo hizo conmigo. Solo tenes que serle fiel. Solo creele. él es Dios y se las sabe todas jajaaj.SERÁS MUYYYYYYYYY FELIZZ HIJITA!!!. Palabra de mamá, Palabra de Guerrera de la Luz. TE AMOOOOOOOOOO!!


   Claudia Bürk dijo...
Daniel y Olga, mis queridos amigos,
he tardado en responder porque he estado leyendo el "relato" varias veces, con lágrimas en los ojos, muy emocionada, sin respirar.......Entiendo perféctamente todo lo que dices, "Lo que llamamos extraterrestres son los ángeles de Dios", tu experiencia sé que es al 100% real, comparto todo lo que has visto. Tenemos que hablar mucho. ¡Es extraordinario lo que te ha ocurrido y tiene totalmente su razón! Has sido señalado para transmitir el mensaje y así debes hacerlo.
No sabéis lo mucho que me ha "tocado" lo que leí escrito por Olga (felicidades a Olga por cómo transmite lo que cuenta) Soís únicos y me alegra tanto teneros por amigos, Contad siempre con mi ayuda y amistad,
OS QUIERO
GRACIAS............¡¡¡GRACIAS!!!........
Claudia

 *Cesar Lopez Saavedra dijo...
Saludos Olga Isabel, un poema es de quien lo escribe pero màs de quien lo necesita, y pienso que la naturaleza de las letras es precisamente quedarse en la mente y en el corazòn de quien las entiende, valora y necesita.Con tu relato pasa lo mísmo. felicitaciones amiga!!!


 Daniel Galatro dijo...
La vida es realmente extraña y misteriosa. A cada paso ocurre algo sorprendente para lo que nunca estamos preparados. Y debemos aprender lo que creíamos que nunca aprenderíamos, hacer lo que estábamos seguros de que nunca haríamos, y así crecer un mucho o un poco cada día. Pero Dios no nos abandona en este proceso. Pone junto a cada uno lo necesario para superar la etapa. No siempre nos parece justo pero siempre vemos, al concluir ese paso, que era lo que debía haber para ayudarnos o para enfrentarlo y superarlo. 
Dios te puso junto a mí para mejorar mi vida. Y venías con una inmensa bolsa llena de milagros de la que cada día tomamos algunos para alimentarnos y así seguir. Gracias por estar a mi lado cuando estoy bien y cuando no lo estoy tanto. Se me hace difícil pensar la vida sin vos a mi lado, ni me interesa hacerlo porque vas a estar siempre y yo a tu lado, ahora y en la eternidad.
Te amo.

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